Líderes mesiánicos de la nueva era

Publicado: agosto 25, 2008 en Sectas
Etiquetas:, , , , , ,

Cada cierto tiempo un nuevo escándalo relacionado con las sectas ocupa la primera plana en la prensa de todo el mundo. Hace pocos meses una secta de origen mormón se llevó todas las miradas al destaparse las controvertidas prácticas que ocultaban en su lejano rancho ubicado en las áridas estepas tejanas. ¿Qué es lo que tienen estas sectas para seguir atrayendo a tanta gente a pesar de los turbios asuntos que esconden muchas de ellas? Promesas de poder, felicidad, vida eterna o respuestas a las eternas preguntas, siguen siendo unas bazas muy sugestivas para muchos, que inevitablemente caen.

Este reportaje se ha publicado en la revista Enigmas del hombre y del universo Nº 154

El día 29 de marzo de 2008 uno de los teléfonos de un centro de ayuda a mujeres maltratadas y niños de Texas (Estados Unidos), sonó en repetidas ocasiones. Al descolgarlo, una voz temblorosa y asustada se oía al otro lado del hilo conductor. Decía ser una residente del rancho Anhelo de Sión, ubicado a seis km. de Eldorado (Texas), y su pena no era otra que la de ser víctima de abusos sexuales y físicos. Con 16 años, Sarah Jessop ya era madre de una niña y esperaba su segundo hijo. Su marido, de 50 años, la golpeaba cuando se enfadaba y la obligaba a mantener relaciones sexuales. A parte de ella, tenía otras seis mujeres más, tres de ellas en el rancho.

Esta llamada sirvió para destapar la caja de Pandora particular de La Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de Los Últimos Días (FLDS en siglas en inglés), organización que funde sus raíces en la Iglesia Mormona, de la cual se separó, al renunciar ésta última a la poligamia en 1890. Tal renuncia vino motivaba por una oportuna ley aprobada en 1882, que autorizaba la incautación de bienes e incluso el encarcelamiento a los mormones que practicaran la poligamia. Unos pocos quisieron seguir viendo en esta práctica el camino a la salvación, y continuaron su ya ilegal tradición, consiguiendo así ser excluidos de la Iglesia Mormona.

Las revelaciones de Jessop sirvieron de base a la juez Barbara Walther para abrir un registro en la propiedad Anhelo de Sión y detener a Dale Barlow, supuesto abusador de la chica. Las órdenes se llevaron a cabo el pasado tres de abril. Los Servicios de Protección de Menores se pusieron manos a la obra y concluyeron sus investigaciones con claros indicios de que en el rancho se producían abusos a menores, por lo que el siguiente paso fue desalojar a los 416 niños que allí se encontraban. Éstos pasaron a estar bajo la custodia de las autoridades, aunque no se fueron solos, sus madres les acompañaron. Sin embargo, a pesar de las exhaustivas investigaciones y búsquedas, Sarah seguía sin aparecer, ¿dónde está Sarah? o mejor, ¿existe realmente Sarah? La respuesta ha resultado ser negativa. La llamada efectuada el 29 de marzo fue realizada por Rozita Swinton a modo de broma, aunque bien intencionada dadas las consecuencias. La mujer, de 33 años, residía en Colorado Springs (Colorado) y ya tenía antecedentes por actuaciones similares. Swinton se enfrenta ahora a la justicia, lo que no sabemos es si le atenuarán la pena en vista del desenlace que ha tenido su oportuna “broma”.

En unos pocos días, los niños evacuados, criados bajo los postulados de la FLDS, pasaron de vivir en el supuesto paraíso terrenal, alejado del mal y la corrupción, a convivir con el mismísimo diablo, que merodeaba a tan solo seis km de su fortaleza divina. Los dominios de Satán, la tierra del pecado y del sufrimiento, en donde un simple vistazo a un televisor podía constituir motivo de culpa, eran quizá las historias que Jeff Warrens, el máximo líder de esta organización, contaba a sus ingenuos fieles para tenerlos bien atados a su vida hogareña en el recinto. Mientras, él iba y venía según se le antojaba.

El rancho Anhelo de Sión era el ideal de comunidad que perseguía Warrens. Una congregación que le adorase y obedeciese, en donde la poligamia y los matrimonios entre jóvenes y adultos no estuviesen mal vistos. Su sueño comenzó en marzo de 2004, cuando la propiedad de ocho km2 fue comprada por la secta alegando que iba a ser un “coto de caza”. Sin embargo, al poco tiempo, comenzaron a aparecer edificios, casas, una escuela… El engaño era muy evidente y al final admitieron que aquello iba a ser una residencia para los miembros de su secta. En el rancho se construyó todo lo necesario para que sus fieles no tuvieran la necesidad de salir, y si era necesario, para eso ya estaban los hombres. El aislamiento y sus tradicionalistas costumbres hicieron de este lugar una ventana abierta al pasado. Las enseñanzas del profeta Warrens exigían cumplir con un estricto código de vestimenta que obligaba a las mujeres a ponerse vestidos largos y sencillos y las prohibía usar pantalones, así como maquillaje o cualquier elemento estético que llamase la atención (piercings, tatuajes…). Debían también llevar el pelo largo y recogido en un retrógrado moño. Los hombres, al igual que las mujeres, debían usar ropa sencilla y colores poco llamativos. Era así como lo quería Dios y su profeta, quien reiteraba una y otra vez, las bondades de la procreación, objetivo casi único y exclusivo de las mujeres, que a partir de los 15 años ya se consideraba que estaban preparadas para dar vida. Los hombres eran conminados a tomar cuantas más mujeres mejor, ya que “no se irá al cielo si no se tiene más de una esposa”. Siguiendo estas pautas, Warrens prometía el paraíso a todos, aunque él ahora pasa sus días en un sitio muy distinto: la cárcel. En septiembre de 2007 fue declarado culpable de abuso a menores y de organizar matrimonios ilegales entre chicas menores de edad y hombres adultos. Por ello está condenado a diez años de prisión aunque no es la única losa que cae sobre su cabeza. En 2005 una orden de búsqueda y captura partió de Arizona por haber organizado matrimonios ilícitos como el de Elissa Wall, de 14 años, forzada a casarse con su primo de 19. A finales de 2005 el FBI le puso en la lista de los diez fugitivos más buscados y a pesar de sus intentos infructuosos por escapar, en agosto de 2006 sus días de libertad y gloria se acabaron, al ser detenido mientras conducía por una carretera cercana a Las Vegas un Cadillac rojo.

Warrens renunció a la presidencia de la FLDS una vez fue sentenciado, sin embargo, ha seguido siendo el único líder para sus seguidores de Anhelo de Sión, cuyo blanquecino y puro templo albergaba todavía alguna sorpresa. El lugar más sagrado y respetable para los fieles no era, en su opinión, el sitio más apropiado para la redada policial ordenada por la juez Walther. Los seguidores de Warrens se mantuvieron firmes ante los agentes impidiéndoles la entrada durante un largo rato en el que la tensión fue la nota predominante, pero acabaron cediendo el paso a los policías. Lo que allí encontraron los dejó sin palabras: una cama de matrimonio desecha. ¿Qué diantres hacía una cama conyugal en una iglesia?. Al parecer, los actos más íntimos de la pareja no se hacían esperar ante nada, y una vez se producía el casamiento, las niñas eran obligadas a mantener inmediatamente relaciones sexuales con su marido. Otras iglesias posiblemente considerarían esto la mayor ofensa realizable en la mismísima “casa del señor”, caprichos de la fe.

Y el Apocalipsis llegó -La Masacre de Waco-

Otras de las sectas que más famosa se hizo a comienzos de los noventa fue la de los davidianos, concretamente un grupo que residía en Waco (Texas) de apenas 130 miembros. Su momento de gloria fue su tragedia: la muerte por calcinamiento de los 2/3 de sus miembros, incluido su líder David Koresh, en 1993.

El lugar de los hechos fue un rancho en Monte Carmel, a las afueras de Waco, ocupado por las secta desde sus comienzos. La congregación vivía allí dedicada al estudio de la biblia, de cuya particular interpretación esperaban la llegada del apocalipsis y de un salvador. Su anhelado fin de los días llegó, pero en forma de redada policial y con la particularidad de que sólo les afectó a ellos. En cuanto a su esperado salvador, poco pudo hacer en medio de aquella fulgurante vorágine y sucumbió entre tantos otros.

La fatídica hecatombe comenzó un 28 de Febrero de 1993 cuando el BAFT (Departamento de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego de los EEUU), llevó a cabo una redada para detener a Koresh y otros seguidores por tenencia de numerosas armas, la mayoría semi-automáticas pero algunas de ellas modificadas ilegalmente para disparar como las automáticas. La batida se transformó en un tiroteo que se saldó con la muerte de cuatro policías y seis davidianos. Tras esto, los davidianos fueron acusados de homicidio -debido a los agentes caídos- y apareció un nuevo componente: el posible abuso sexual a menores por parte de Koresh. El FBI (Oficina Federal de Investigación) pasó a encargarse del asunto y comenzó un asedio que duró 51 días durante los cuales, se presionó a toda costa a los davidianos para que se rindieran usando métodos como la guerra psicológica. La tensión acomulada, el paso del tiempo y la presión ejercida por y hacia ambos bandos, acabó saltando por lo aires en forma de llamarada monumetal. El 19 de abril de 1993 un colosal incendio arrasó la propiedad de los davidianos, llevándose la vida de 76 personas, incluyendo 21 niños y dos mujeres embarazadas. El origen del fuego sigue siendo motivo de disputa. El gobierno de EEUU cree que los davidianos lo provocaron intencionadamente como acto suicida, mientras que otros aseguran que fue causado por las granadas de gas inflamable que los agentes del FBI arrojaron al interior del edificio. Este dramático acontecimiento despertó una ola de críticas en contra del BATF y el FBI, y en última instancia, del gobierno de los EEUU. El debate sobre la responsabilidad o irresponsabilidad de la actuación policial en el desenlace de los acontecimientos sigue todavía abierto, pero cada vez son más los que se apuntan a la versión que sostiene su pésimo manejo de la situación.

En los noventa los davidianos se hicieron mundialmente conocidos por este asunto, sin embargo, su origen se remonta bastantes años más atrás, cuando una rama disidente de los Adventistas del Séptimo Día, se separó de éstos por su falta de fe en la venida de Cristo. Fue fundada en 1943 por el búlgaro Victor Tasho Houteff, quien estableció la central de la secta a las afueras de Waco, Texas. En 1955 muere Houteff y el grupo se disgrega en doce agrupaciones, aunque todas heredaron de la Iglesia Adventista la creencia en el apocalipsis, y en la proximidad del juicio final. La esposa de Houteff, Florence, tomó el mando de la principal de estas ramificaciones, pero tras predicar el fin del mundo para las fechas del 19 de abril de 1959, y el 22 de diciembre de 1961, decidió disolver la asociación. Al mismo tiempo, otro grupo de davidianos, no contentos con la nueva líder, fundaron la que popularmente se ha llamado “Rama Davidiana”, al frente de la cual se situó Benjamin Roden. Tras su muerte, le sucedió su esposa Lois de 67 años, a pesar de que su hijo George Roden dijo ser el verdadero sucesor. Es entonces cuando aparece un joven de 22 años, de aspecto rockero y al que habían echado de su anterior grupo religioso, la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Corría el año 1981 y David Koresh no perdió el tiempo, se unió a la congregación e íntimo con Lois, que terminó siendo su amante. Pero la cosa no quedó ahí. Koresh decía que dios le pedía tener un hijo con ella, el cual sería el Elegido y siguiente líder de la secta. George Roden no se tomó esto de muy buen grado ya que deseaba ese puesto y veía, con una mezcla de odio y envidia, cómo Koresh lograba hacerse un lugar destacado en la secta, mientras que él, quedaba relegado a un segundo o tercer puesto. La muerte de Lois en 1984 despertó la chispa que faltaba para que aquel rencor retenido se transformara en algo más ruidoso: el estruendo de las armas que ambos empuñaron. De aquel ajuste Roden salió de nuevo mal parado. Koresh contaba con la mayoría de los seguidores y se convirtió en el nuevo líder. A partir de ahí comenzó la etapa mesiánica de Koresh. Cambió el nombre del grupo por el de Davidianos de la Rama Davidiana de Adventistas del Séptimo Día y anunció la visita de dios a la Tierra mediante un profeta, que era él. Estudiaba la biblia como si fuera literalmente verdad, centrándose en el libro de las revelaciones y los escritos de los siete sellos. Además proclamó la poligamia como el camino a seguir, aunque curiosamente sólo para él, ya que a los restantes les imponía una estricta monogamia e incluso restricciones de alimentos. Tuvo numerosas mujeres, muchas de ellas menores de edad, como su esposa Rachel Jones, de 14 años. En uno de sus discursos llegó a decir que le correspondían 140 mujeres según sus interpretaciones de determinados textos bíblicos. Pero al tiempo que parloteaba sobre el amor fraterno, la llegada de cristo, o las revelaciones místicas, comenzaba un aprovisionamiento masivo de armas que, según él, eran para proteger a los suyos del mal que estaba por llegar. En total tuvo 14 hijos, muchos de los cuales murieron fruto del caos que él mismo contribuyó a crear en su devota obcecación.

El profeta del rock

Su verdadero nombre era Vernan Wayne Howell y nació el 17 de agosto de 1959 en Houston, Texas. Fue un mal estudiante, pero curiosamente consiguió memorizar cada página de la Biblia. A los 12 años ya sermoneaba todo el Nuevo Testamento. Después de ser expulsado de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en 1981 fue a parar a Waco, Texas, donde se unió la Rama de los Davidianos. Se cambió el nombre por el de David Koresh en alusión al nombre hebreo de Ciro, el rey persa que destruyó el imperio babilonio en 539 a. de J.C. Koresh creía ser el último mensajero del que habla el Libro de las Revelaciones, un profeta en la tierra. Conocía perfectamente cada texto de la Biblia, con lo que actuaba como predicador de los mismos, bajo su característica visión profético- apocalíptica, ante la siempre atenta mirada de su fiel audiencia.

Sin embargo, la juventud de Howell estuvo más relacionada con el rock que con los escritos bíblicos. Eran los 80 y el Heavy Metal atronaba las emisoras de todo el país con aguerridos riffs y voces imposibles. Fallida su carrera como estrella de rock cristiano, acabó liderando una secta en la que sí consiguió brillar. La música pasó a formar parte de la liturgia como la hostia lo era en las iglesias. Compuso algunas canciones como “Mad Man In Waco” o “Waiting So Long”, pero ninguna discográfica mostró interés por sus creaciones. Su sueño de formar un grupo de música para expandir su mensaje mesiánico por el mundo, y de paso, llevarse a alguna que otra fan a su populoso harem, no prosperó. Aún así no escatimó en gastos. Poseía un gran número de guitarras, amplificadores, e instrumentos variados como puede apreciarse en algunos videos. Amaba especialmente dos guitarras Jackson a las que llamó Adam y Eva.

Jim Jones, morir por el socialismo

Sin embargo, el paroxismo de un líder que cree ser el mismísimo dios en la tierra puede llegar mucho más lejos. Tan sólo 15 años antes de la masacre de Waco, la secta capitaneada por el reverendo Jim Jones, el Templo del pueblo, se inmolaba con cianuro para, según declaró su líder, “mayor gloria del socialismo”.

Los cuerpos de las 913 personas fallecidas aparecieron amontonados unos encima de otros cual carga pesada abandonada en un lugar de escombros. Unos murieron por la ingesta de cianuro mezclado en sus refrescos, pero otros presentaban disparos de bala. Resultó ser uno de los mayores suicidios en masa de la historia y el mayor de ciudadanos estadounidenses.

¿pero quien era este “Jim” Jones? Su auténtico nombre era James Warren “Jim” Jones y nació en Indiana en 1931. Sus padres eran seguidores del espiritismo y del Ku Klux Klan. Tuvo una infancia difícil, le costaba hacer amigos y esto hizo virar su atención hacia la religión. Ésta y la muerte se convirtieron en obsesiones para él. A partir de los 50 comenzó a sumergirse en las ideas socialistas asistiendo a mítines comunistas. Fruto de esta mezcla imposible entre religión y socialismo emergió su proyecto ideológico en 1955, en el también incluyó ideas en favor de las razas minoritarias y de los homosexuales. Empezó a sermonear lo que él llamo “socialismo apostólico” y aseguraba que la religión era el opiáceo de la gente. Aquellos que permanecían drogados con ese opiáceo debían ser despertados a la iluminación del socialismo. Extravagante y ególatra, afirmaba que utilizaba su iglesia curiosamente para llevar a la gente al ateísmo y según él, si nacías en su iglesia, osea, en la revolución socialista, no habías nacido en pecado, sin embargo, si viniste al mundo en la capitalista, racista y fascista América, entonces ya poseías el estigma del pecado. Curiosamente él había nacido en EEUU y su templo tuvo como base los Estados Unidos en todo momento hasta que en 1977, la presión mediática obligó a trasladar la sede a un país casi perdido en el mapa y desconocido para muchos: Guyana.

Otra contradicción de Jones es que mientras despotricaba contra el capitalismo, América y demás, se codeaba con altas instancias de la política de dicho país, como el candidato a vicepresidente Walter Mondale, la mujer del presidente Carter, Rosalynn Carter, ambos del partido demócrata o George Moscone, alcalde de San Francisco.

Jones se quedó fascinado por su facilidad para manipular a la gente, algo que le resultaba muy fácil. Se empeñó en mejorar esta cualidad suya, que le hizo verse a ojos de los demás como un verdadero salvador. Dijo ser la reencarnación de Jesús, de Akenatón, de Buda, …y realizaba supuestas curaciones milagrosas para atraer a nuevos adeptos. Debió llegar a ser todo un experto en el arte de la manipulación, ya que no sólo atraía hacia sí a personas débiles de espíritu y/o fácilmente manejables, sino que conseguía engatusar a poderosos, políticos y personas de prestigio, de las que se supone una extensa formación a sus espaldas.

En Guyana, Jones estableció una especie de comuna socialista que denominó Jonestown. Este país era de habla inglesa y raza negra, factores que según Jones decidieron su elección, ya que el 68% de los componentes de su tribu eran de esta raza, dato que revela el grado de integración racial que consiguió, hecho que por cual seguía siendo muy respetado. Alegaba que su comuna, de la que se sentía orgulloso, constituía el verdadero socialismo y debía ser el ejemplo a seguir.

Inmolación en masa

Sin embargo, la comuna pseudo comunista que aparecía en los sueños de Jones y que se materializó en Guyana, no tuvo un final feliz. La pretendida prosperidad de que alardeaba Jones, era bruscamente puesta en duda de vez en cuando, en forma de traicionera delación de alguno de sus antiguos seguidores. La muerte de siete personas de la secta en extrañas circunstancias despertó las alarmas. Más tarde se supo que las mismas pretendían dejar la congregación. Y es que Jones no consentía a nadie salir de su paraíso socialista. Pero por muy profundo que se internaran en la selva guyanesa, no podía impedir que las filtraciones salieran a la luz: secuestros, abusos sexuales, trabajo incesante por una sola ración de comida al día, vigilancia permanente… eran las lindezas que algunos ex-miembros relataron y que empezaron a resquebrajar la buena fama del divinizado reverendo.

Así, la Cámara de Representantes de Estados Unidos autorizó en noviembre de 1978 al senador Leo Ryan a realizar una expedición al lugar, para averiguar realmente que era lo que la agreste maleza ocultaba en Guyana. El 17 de noviembre de 1978 Ryan aterrizaba junto con otros dos diplomáticos y seguidos de una hilera de periodistas, en el pequeño país latinoamericano. La reacción de Jones en un primer momento fue buena, derrochó simpatía y amabilidad. Aquello no parecía esconder ningún asunto turbio, hasta que de pronto, la osadía de algunos seguidores desveló la cruda realidad a Ryan. Por otro lado, Jones empezó a hacer misteriosas declaraciones a la prensa en las que se lamentaba por el hecho de que nadie le hubiese pegado todavía un tiro, y de que algunos quisieran menoscabar su fama y hundirle contando mentiras sobre él. Al día siguiente la comitiva, junto con algunos miembros disidentes, se disponían a regresar a casa cuando comenzó el desastre. No habían cogido el avión aún cuando de pronto se vieron sorprendidos por hombres armados que dispararon a bocajarro sobre los diplomáticos y sus acompañantes. Ryan, una ex-adepta y tres periodistas resultaron muertos. Ryan se convirtió en el primer y único miembro del congreso de EEUU asesinado. Dos días después Jim Jones ordenó el suicidio en masa de los 913 seguidores que permanecían en la comuna. Mediante de una mezcla letal de cianuro en bebidas refrescantes, fueron cayendo uno a uno sin remisión.

La estampa que se encontró la policía al llegar al lugar fue dantesca. Cientos de cuerpos apilados unos encima de otros como si fueran los despojos olvidados de cualquier vertedero. El nauseabundo olor que impregnaba la ya de por si cargante atmósfera del lugar, hacía de aquel escenario lo más parecido aun infierno sobre la tierra. Sin embargo, esto no impidió que descubrieran algunas datos interesantes: cientos de cuerpos presentaban heridas de bala o signos de estrangulamiento, alrededor del campamento aparecieron unas misteriosas huellas de jeeps. En opinión de Leslie Mootoo, coronel de la policía guyanesa, la mayoría de los fallecidos fueron asesinados. El iluminado líder apareció muerto con un tiro en la cabeza y una escopeta a pocos metros. Sus argumentos por realizar tal matanza no pudieron ser más peregrinos, lo hizo por “la gloria del socialismo”.

Anuncios
comentarios
  1. Interesante blog… seguro que me hago asiduo y todo muajajaja

    Un abrazo, señá de los Elfos!

  2. SOCORROPILAR dice:

    DONDE BUSCAR AYUDA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s